La Gran diferencia
La gran diferencia que hay entre los parlamentarios norteamericanos y los colombianos básicamente radica que en ese país respetan a los electores. Si obtienen los votos con un determinado compromiso, este se mantiene pase lo que pase y así el dirigente politico pierda de beneficiarse con intereses particulares. En eso no se parecen nada a los políticos nacionales que en campaña ofrecen mil y una cosas y al llegar al congreso actúan exactamente al contrario, violando felonamente los compromisos para con el elector. Posesionando solo existen dádivas personales y traiciones.
El presidente del Comité de Medios y Arbitrios, Charles Rangel, del congreso gringo es un ejemplo. El jueves declaró que no es que él apoye la aprobación del tratado bilateral de libre comercio (TLC) con Colombia, es que "simplemente porque no hay suficientes votos para respaldar este acuerdo" en la Cámara de Representantes. El comentario, estaba dirigido a amortiguar los ánimos de varios grupos sindicales de Estados Unidos luego que dijera que no aprobar el tratado con Colombia "sería una mala maniobra contra un gran presidente, un gran país y un gran aliado".
El sindicato de los camioneros, una organización poderosa y fuente, fundamental como fuerte de electores demócratas, criticó al comité de Rangel por la aprobación del acuerdo peruano, afirmando que el tratado "debilita a los trabajadores". "Me sorprende que los miembros del Congreso estén considerando aprobar incluso más de estos acuerdos que los trabajadores detestan", dijo su presidente Jim Hoffa. La posición de este y un treintena de influyentes sindicatos americanos sigue siendo vertical para con el trata de libre comercio.
El vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, estuvo como emisario del presidente Álvaro Uribe, en Washington para informar de "avances" en las áreas de beneficios, derechos y seguridad de los sindicalistas en Colombia, pero parece que los sindicatos no le dieron mucho crédito a la información. Una talanquera que seguirá encontrando el gobierno de Colombia serán los sindicatos y el inquebrantable respeto que los congresistas americanos tienen por la opinión de sus electores. A los demócratas los eligen los sindicatos y la plebe y, por más cuento que le echen, si los votantes dicen que no, es no.
Los demócratas han sido terminantes con Colombia cuando advierten que no verá aprobado su TLC a menos que muestre avances palpables, no virtuales, en materia de seguridad para líderes sindicales y en cuanto al 'escándalo de la parapolítica', gobierno, congresistas y paramilitares investigados estén en la cárcel purgando penas ejemplares. Como término invariable el respeto a los derechos humanos de una manera universal y generalizada. En esa materia hay mucho señalamiento negativo en cantidad de áreas y sectores sociales.

