Degradación acelerada
En Colombia hay una degradación acelerada de la política y de la sociedad. El fenómeno se presenta a partir del robustecimiento del narcotráfico y el descubrimiento de que a partir de esa actividad proscrita internacionalmente es posible hacer dinero a torrentes. Las Farc, no son ajenas a esa degradación y por el contrario son exponente de los más denigrantes y altos grados de ignominia.
Utilizar al ser humano como escudo o como moneda para alcanzar jugosas metas que hagan crecer sus intereses económicos, es retornar a la época de los negreros y traficantes de seres humanos que narra la historia. Una revolución sin ideas y gentes nuevas es una revolución imposible. La revolución con ancianos pegados a ideas generadas en el siglo 19, es degradarse a esa época de la historia.
La utilización de seres humanos como moneda no es, no ha sido, ni revolucionaria. Es un comportamiento antisocial, inhumano y anti democrático. Los integrantes del secretariado de la Farc optaron por acciones que no son populares. Son actos de degradación política y moral. Son repugnantes crímenes de guerra. Eso no califica a la guerrilla como posible alternativa de poder, la aleja y surte el efecto de llenar a los colombianos de asco hacia ellos.
Las Farc han evolucionado a ser la organización número uno en el mundo occidental como las traficantes de seres humanos, cultivadores, procesadores y traficantes de droga. A eso hay necesidad de agregarle que es la violadora por excelencia de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Esa es simple y llanamente una posición degradante, vil, indigna y ruin. Cayeron en el hueco más sucio y oscuro que pueda existir y del que será imposible salir.
El marketing que viene haciendo las Farc en Europa y otros países con peso en la política internacional para conseguir les borren el calificativo de “terroristas” es nulo. Se tropieza contra un muro de ladrillos levantado por su propio accionar. Como lo asegurara un senador colombiano que en su juventud fue guerrillero del M-19, las declaraciones de los voceros de las Farc causan “asco”. Ese mismo concepto lo tienen casi todos los jóvenes colombianos.
La afirmación de que en “En Colombia hay una degradación acelerada de la política y de la sociedad”, es un hecho tan cierto como que existe el Vaticano. En esa degradación estamos todos desde la iglesia con sus sistemáticos escándalos, el gobierno con un mar de hipocresías, el congreso con su bajo nivel moral, la empresa privada con su desaforrado afán de riqueza, etc. Si hago énfasis en las Farc es porque son ellos quienes cínicamente acusan a los demás y no se ven a su mismo. Ellos son los gestores más notorios en el avance de la degradación acelerada que vive el país.

