Problemas y mentiras
Otra vez la burra al trigo, diría mi abuela. Otra vez renunció el director del Dane porque no lo dejan trabajar e informar al pueblo colombiano la verdad de los datos estadísticos, obtenidos por ese organismo descentralizado y supuestamente autónomo. Hace muy pocos meses el antecesor del hoy dimitente se vio en la necesidad de presentar su renuncia porque el señor jefe de prensa del Palacio de Nariño, lo quería obligar a mentir. Hoy vuelve y se repita la historia, pero el otro protagonista es el Jefe de Planeación. En los dos casos el problema giró en torno al empleo y el desempleo de los colombianos. “Con mentiras no se solucionan los problemas”, era otra frase de mi abuela y no cabe la menor duda que es verídica.
Mientras el gobierno celebraba los éxitos económicos y sociales de los últimos meses con cifras manipuladas, acomodadas para burlar la verdad, hubo voces como la del presidente de la Cut (central Unitaria de Trabajadores) quien aseveró que “El desempleo no bajó sino que se incrementó el subempleo, en el que los trabajadores laboran sin ningún beneficio de seguridad social”. Funcionarios del alto gobierno respondieron la afirmación del sindicalista con bastante agresividad. ¿A quien creerle, al dirigente sindical que hace equipo con el Dane o al director de planeación y al propio presidente? ¿Se pueden arreglar los problemas diciendo mentiras?
“El índice de desempleo en Colombia en marzo pasado fue de 12 por ciento, superior en medio punto porcentual al registrado en el mismo mes del 2006 cuando se situó en 11,5 por ciento, según reveló el DANE. Por su parte, en las 13 principales ciudades del país el desempleo fue de 12,6 por ciento. Durante el tercer mes del 2007 se encontraban desempleados cerca de 2 millones 388 mil colombianos. El subempleo en el primer trimestre del año fue de 33,2 por ciento”. Estos son los últimos datos fiables que reflejan la realidad del país, porque de ahí en adelante hasta nuestros días, es cuando comienzan a ser manipulados los datos.
Hoy se sabe que en Colombia el desempleo no es solo del obrero o de la persona de un nivel limitado de preparación. Es un problema social irredento en donde el 20 por ciento de los profesionales egresados tanto de la universidad pública como de la privada, no tienen empleo formal. En todas las carreras más del 60% de los graduados tienen ingresos inferiores a los del promedio en su campo de acción. Esto quiere decir, que son muy pocos los profesionales que ganan mucho y muchos los que ganan poco. Lo más grave de todo: No hay políticas serias y masivas de empleo. El gobierno está confiado que la solución venga del sector privado y de allí no se puede esperar sino “crecimiento de la economía”.
¿Se pueden arreglar los problemas diciendo mentiras?






