Alto índice de abandono
"Por desatención del Estado, pobreza, falta de educación y en parte atraídos por los estímulos monetarios que ofrecen los carteles de la droga, cerca de sesenta mil niños, niñas y adolescentes entre los siete y 25 años, conforman la red de pandillas juveniles que operan en Colombia". Mientras esto ocurre, nuestras autoridades encabezadas por el presidente y el vicepresidente, para dar simples ejemplos, ocupan sus neuronas a cosas que nada representan para el desarrollo social de los colombianos. Insultar todos los días, a cada momento y lugar a las guerrillas (no las estoy defendiendo, las condeno enérgicamente) en discursos monótos y sin fondo o tratando de lavarle el cerebro a los ciudadanos contra los partidos políticos que no son afectos a su gestión de gobierno.
Sesenta mil personas (los visibles) es todo un pueblo y lo más lastimoso de niños y jóvenes que no tienen ni presente ni futuro, que no les importa un carajo a quienes tienen la obligación de anteponer a toda política gubernamental, la solución de los problemas de la niñez y la juventud. Según un estudio del Instituto Distrital de Protección a la Niñez Desamparada, Idipron, que dirige el padre Javier de Nicoló, en solo Bogotá hay registros de más de 15 mil jóvenes hacen parte de pandillas organizadas para delinquir o andar en los llamados "parches". Esta información es cíclica y, año por año, a finales de agosto se escucha en todos los medios de comunicación sin que el problema social disminuya un milímetro.
"Además de la capital de la República la existencia de pandillas juveniles es muy grave y creciente en ciudades como Cali y Medellín, "en donde la violencia y el narcotráfico todavía utilizan a estos muchachos como frente armado para seguir delinquiendo". El fenómeno también tiene un nivel muy alto en ciudades intermedias como Pereira, Bucaramanga y Armenia. "Lo del Eje Cafetero es gravísimo. Allá están actuando de una manera muy fuerte y el gobierno tienen que entrar a dar una solución cuanto antes", denunció el representante a la Cámara Ángel Custodio quien trató el tema en la Comisión Quinta. Su pronunciamiento sobre los sesenta mil jóvenes abandonados del Estado, Gobierno y Sociedad al momento no ha tenido eco. Pareciera que a nadie en las altas esferas de la cosa pública le importara nada.
El gobierno en una actitud desesperada quiere acabar con la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico, pero no hace nada por cortarle la fábrica de delincuentes. Para nadie es un secreto que esos sesenta mil jóvenes sin presente ni futuro, serán quienes engorden en pocos días y semanas las filas de los grupos violentos. Hace pocos días le escuchamos al presidente la frase de que “la solidaridad no debe ser de un día sino de toda la vida”, entonces ¿por qué no la aplicará con los jóvenes y niños de nuestra historia? ¿Por qué no acometerá la solución de este problema social con esa misma dedicación como la que le tiene puesta a retar vanamente a la guerrilla? El problema de la guerrilla es tan grave como el de los niños y los jóvenes descarriados. Así que debe darle el mismo novel de atención en el gobierno y no mantenerlo en el alto índice de abandono actual.

