Los partidos y la honestidad política
No solo la Procuraduría General de la Nación ha hecho públicos emplazamientos a los partidos políticos a que sean honestos en toda la extensión de la palabra. Muchos organismos y personas han hecho pronunciamientos similares. Se acercan las elecciones para escoger gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y comuneros. Hay miles de aspirantes, pero, dentro de ellos, 270 buscan acceder a las posiciones faltando a las normas legales y sobre todo, a los electores quienes serán engañados indignamente.
Entre los colombianos ya es genérico el criterio de que “un partido que patrocine con su aval a un candidato condenado por la justicia o sancionado por la Procuraduría, está patrocinando la deshonestidad. Así de simple.
El procurador al anunciar la publicación de los nombres de los inhabilitados, (aspirantes deshonestos), en su página Web ha señalado que las faltas sancionadas son por razones disciplinarias, penales, fiscales y hasta por pérdida de investidura. La lista de los 270 aspirantes que no pueden ocupar cargos públicos, pero que aspiran llegar a ellos usando el engaño y la mentira, incluye el nombre completo de cada uno, la irregularidad en el desempeño de sus funciones así como su documento de identidad, fecha y lugar en que ocurrió. El Procurador explicó que su despacho ordenará la destitución de estas personas, si llegan a salir elegidas, una vez se hayan posesionado en el cargo. La recomendación para todos los colombianos es la de sacarle copias y distribuirlas en su comunidad.
No se trata de que sea uribista o liberal, conservador, de Polo o independiente, simplemente es exigirle a los partidos y candidatos honestidad y respeto con los electores e instituciones. Bastante hay con el trasteo de electores, compra de voto y falsedad en los resultados electorales para agregarse más. Hay que tener en cuenta que los fiscales, jueces, magistrados y la procuraduría no sancionan por ser honorables; lo hacen cuando violan las leyes, cuando el funcionario es indelicado, mete la mano o irrespeta las normas.
Naturalmente que han miles de ciudadanos honestos en sana pugna electoral. La descomposición moral de los partidos y las personas no cobija a todos los aspirantes, solo a un grupo, a los que es fácil distinguir. Se convierten derrochadores de publicidad y regalos al elector y son los que más gritan sobre honestidad. Contra esos 270 corruptos la solución es 20 millones de personas honestas. Despreciarlos en sus aspiraciones es una buena formula y de otro lado, participar activamente en divulgar su incorrección. Los partidos tienen en sus manos participar de la depuración política y ser honestos o patrocinar gentes de bajo Rango convertidas en reto a la honradez y la institucionalidad. ¿Acatarán al procurador en su emplazamiento partidos – honestidad?






