Moncayo enseñó política sana
El evento político más importante de Colombia en el presente año ocurrió, este dos de agosto, en la plaza de Bolívar. La protesta y caminata del profesor, Gustavo Moncayo, concluyó en una serie de situaciones que sumadas dan una magnitud increíble. El debate verbal del jefe de la nación y el profesor y padre de familia, fue la confrontación del discurso hueco y autoritario, respaldado por centenares de guardaespaldas armados hasta los dientes y el discurrir humanitario y sencillo con al respaldo de gritos del populacho reunido en el lugar. La presión popular volvió a tener valor real y práctico.
Los comentaristas políticos coincidieron en asegurar que sucedieron cosas que nadie se habría imaginado. Que el presidente bajó, gracias a la popularidad que despertó Moncayo entre el pueblo colombiano, de su séptimo cielo a las lozas de un parque en Bogotá. Que el presidente Uribe tuvo que esperar al educador y caminante, con sus ministros y guardaespaldas, casi una hora, porque Moncayo estaba en Misa. Primero Dios y luego el presidente. Luego de unas horas y en un debate sesgado, Moncayo se fue antes de que terminara Uribe sus múltiples y agresivas intervenciones, porque estaba muy cansado y quería reposar.
Algo en lo que insistieron mucho los invitados especiales de los canales de televisión fue el logro que consiguió Gustavo Moncayo de hacer bajar al presidente a la plaza de Bolívar y ponerlo al nivel de pueblo. Lo más ridículo de la reunión los gritos distorsionados del mandatario colombiano retando al populacho a subir al estrado para que le sostuvieran con argumentos que él “era paramilitar”. Fueron frecuentes las rechiflas en donde quedó claramente visible el hecho de que Uribe no es “monedita de oro” que la cae bien a todos y como lo sostienen las encuestas de RCN televisión.
Hubo un politólogo que dijo “Lo de la plaza de Bolívar fue el enfrentamiento de la arrogancia contra la humildad. La actitud de los presentes dejaron flotar el ato grado de polarización política que hay en el país. Lo curioso, un acto político, el presidente se dolió que estuvieran presentes gentes con intereses políticos y emplazó a los candidatos de las elecciones de octubre a no hablar de paz, secuestrados y violencia en sus campañas. Solo él lo podía hacer. Fastidió que cuando Moncayo estaba concentrado en su discurso, en un tema determinado, lo interrumpía Uribe para pelear con la gente. La técnica presidencial procuraba hacerle perder el hilo.
La entonación conciliatoria y didáctica del educador contrastó con los rugidos intimidatorios del presidente. Como los colombianos somos muy dados a establecer ganadores y perdedores, dan como el franco ganador al Caminante y educador Gustavo Moncayo. Uribe aceptó lo que parecía imposible, está dispuesto a autorizar una zona de encuentro para negociar la paz. Vuelve y se demuestra que el pueblo es y sigue siendo suprior a sus dirigentes, como decía Gaitán. Bienvenido el despertar del pueblo colombiano a su propia realidad y la de hombres que saben enseñar y practicar el ejercicio de la política sana que habìa desaparecido. que había desaparecido en el país.

Profesor Moncayo, un nuevo símbolo de la Patria colombiana.






