Fallaron las presiones presidenciales
Las Cortes Judiciales Colombianas y la Fiscalía, rechazaron en forma tajante lo que llamaron “presiones del presidente Álvaro Uribe”, frente a un fallo proferido por una de ellas. En una decisión histórica respaldaron la posición de la Corte Suprema de Justicia de no concederles el reconocimiento de sediciosos a los desmovilizados paramilitares y criticaron la verborrea del presidente Uribe. Consideraron el comportamiento del mandatario como “…presiones del Presidente de la República dirigidas a menoscabar la independencia de la rama judicial…Sus palabras (las de Uribe Vélez) son un total desconocimiento a la autonomía de la rama judicial…son inadmisible las expresiones según las cuales los magistrados de la Corte Suprema de Justicia actuaron bajo un sesgo ideológico…"
Las cosas son como son y no como un mandatario caprichoso y sesgado, apoyado por sus áulicos e integrantes de su comparsa quisieran que fueran. Los demócratas colombianos, casi totalidad de sus habitantes, tienen identidad plena con el concepto emitido por a Comisión Interinstitucional de la justicia en la afirmación que “el debate por la sedición no es otra cosa que un claro desconocimiento a la autonomía de la rama Judicial”.
Quienes respetan las instituciones y ven con horror que el presidente intentó echarlas al despeñadero, reprochan que se pretenda tejer un manto de duda sobre los magistrados por una sentencia que no estuvo de acuerdo con intereses dirigidos a determinadas personas fruto de compromisos secretos y desconocidos para el país. Esta es la primera vez que las altas cortes se vuelvan contra el gobierno para exigirle respeto a su autonomía judicial.
La Corte Constitucional, Consejos de Estado, Superior de la Judicatura y la Fiscalía General no aceptaron la invitación que le hiciera Uribe para “discutir” inquietudes que él tiene para otorgarle a los paramilitares el alcance jurídico de la sedición a sus actuaciones criminales. La Corte Suprema de Justicia divulgó que la rama judicial “es respetuosa de la iniciativa del gobierno nacional de presentar un proyecto de ley a consideración del Congreso de la República” (...) y señalan que eso es “parte de la autonomía” del Ejecutivo. En las Cortes lo pueden escuchar, pero no discutir sus ideas porque estarían prejuzgando.
Con estas acciones y palabras se cierra un capítulo no muy democrático y con sabor a dictadura, estilo político donde una sola persona es amo y señor, imponiendo sus caprichos y criterio según el genio del día, en las tres divisiones del Estado: Ejecuto que es el propio y el legislativo y el judicial. Lo bueno de este capítulo de la historia, es que fallaron las presiones indebidas del presidente a un poder público donde él nada tiene que ver. Los jueces salvaron a la Patria de una dictadura.






