Una infiltración que no perjudica
El ministro de Defensa reconoció la infiltración de narcotraficantes y guerrilla en el Ejército a “niveles altos”. No se trata de nada nuevo, desde hace buen tiempo se venía rumorando la situación pero las dudas eran pasadas por alto. A pesar de que los dos de los enemigos más poderosos de Colombia, los que motivaron y justificaron la “Seguridad Democrática” penetraron los secretos del Estado, el gobierno advierte que la “seguridad nacional no está en peligro”.
Como es recurrente para evadir el peso de la incompetencia, losa periodistas tendría responsabilidad: “las filtraciones a la prensa entorpecen las investigaciones…” La ex ministra de defensa Martha Lucía Ramírez cree que "el Ministerio de la Defensa y las diferentes fuerzas son vulnerables para la guerrilla, los narcotraficantes y las autodefensas ya que ellos pagan lo que sea por tener la información de lo que se planea para contrarrestarlos…” ¿Son, en otras palabras, compraventas con el lema de honor y leatad a la patria?
El ministro se pellizcó luego de que el periódico El Tiempo, que fuera propiedad de su familia, hizo las primeras denuncias. Publicó que una secretaria del Ejército y varios suboficiales habían sido capturados por pasar información a los ‘narcos’ de ‘Don Diego’ (el santo varón quien exige al presidente tratamiento político para sus actividades) y que, entre otras cosas, ayudarían a escapar de la cárcel La Picota en Bogotá a su hermano Eugenio Montoya.
La revista Semana revela detalles de la información privilegiada de que disponen en la Farc sobre los operativos que contra ellos adelantan las Fuerzas Militares. Esto significa que hombres como Jorge Briceño, ‘El Mono Jojoy’, saben cuáles son los movimientos que va a dar el Ejército. Desde Cuba el jefe del ELN declaro que ellos disponen de “amigos” dentro de las instalaciones militares.
Pese a la magnitud de las revelaciones de los medios de comunicación, el Ministro dice que esta situación no pone en riesgo la política de seguridad democrática ni la seguridad nacional de Colombia. En otras palabras, el funcionario le baja el tono al hecho de que la guerrilla más poderosa del país y uno de los ‘narcos’ más perseguidos por Estados Unidos lograra penetrar el corazón de la inteligencia nacional. ¡Sorprendentes las salidas del gobierno! Posiblemente con estas infiltraciones, no sea Colombia como nación libre y democrática la que este en peligro, factiblemente la infiltración ponga en peligro los tamales que vende doña Adela en la plaza de mercado o la calidad de los remiendos que don Tobías, el zapatero remendón del barrio, le hace a los trabajos que le lleva la gente. Infiltraciones que no perjudican. ¿Entonces para qué Seguridad Democrática o Seguridad del Estado?






