¿Deben respetarse los fallos de las Cortes?
A las cosas para que salgan bien, el requisito indispensable es ponerles sentido común y actuar con prudencia y respeto por los demás. La política de arremeter y ultrajar porque al presidente le dio la “chiripiolca”, no ha dejado ni dejará resultados positivos. El alto gobierno no alcanza a salir de un problema creado por el presidente, vicepresidente o algún ministro, cuando ya están metidos en el otro. Lo ridículo del caso es que después viene el arrepentimiento y la búsqueda de caminos para hacer las paces o limar asperezas. El sentido común indica que para no meter las patas o irse en falso para tener que arrepentirse, lo mejor es halar solo cuando hay sobrada razón y justificación.
“El pasado jueves al mediodía, el presidente Álvaro Uribe llamó por teléfono al presidente de la Corte Suprema de Justicia, César Julio Valencia Copete, con la intención de limar asperezas…en la conversación, el Presidente le pidió a Valencia una reunión con los magistrados de la Corte para evitar un conflicto y emprender la búsqueda conjunta de una salida para salvar el proceso con los paramilitares sin violar la Constitución…” Esto tiene gran similitud con lo ocurrido con los sindicalistas que estuvieron Quito asistiendo a una reunión política sobre los partidos latinoamericanos de izquierda. El Vicepresidente les formó un escándalo de marca mayor asegurando que habían ido a apoyar a la guerrilla y los violentos. A la postre esto resulto falso y entonces buscó al gobernador del Valle para que invitará a los dirigentes sindicales a una reunión para “limpiar asperezas”. Los ultrajados no fueron y se quedó el funcionario con sus ligerezas.
Para nadie y menos para el presidente Uribe es desconocido que la Corte Constitucional hace unos meses había declarado inexequible el artículo 71 de la Ley de Justicia y Paz que reformaba, a su vez, el artículo 468 del Código Penal en lo atinente a la sedición. En otras palabras, existiendo jurisprudencia concreta sobre el tema, la Corte Suprema de Justicia no podía hacerla a un lado en sus criterios jurídicos para producir un fallo. El que la embarró fue el presidente al sugerir la existencia de un “fallo político” poniendo en la picota pública a la máxima institución de la justicia por actuar correctamente. Los magistrados están ofendidos y tienen toda la razón. ¿Asistirán a la reunión que les propone Uribe para limpiarle la estupidez que hizo? ¿Los fallos de las cortes deben respetarse o no? Ilustre a Colombia señor Presidente.

