¿Escudos humanos para el tráfico de cocaína?
A partir de la masacre de los 11 diputados por parte de las FARC, el pueblo colombiano será diferente. “No volveremos a pensar ni actuar, ni sentir igual que antes”, publicó un medio de comunicación. Los autores del monstruoso crimen le cortaron las alas del alma a 42 millones de personas aumentando en forma vertiginosa la desconfianza hacía el grupo guerrillero de quien hasta los niños de muy corta edad los señalan y repudian.
Tomar como escudo a indefensos seres humanos para proteger intereses comerciales, se llamaba cobardía. Esa ha sido la actitud de las FARC en los últimos años y para ello han tomado cerca de un centenar de personas, muchas de ellas sacadas de su propio hogar. El “Canje Humanitario” ha sido una sistemática y repulsiva manera de jugar con el dolor humano. Fuera de palabras huecas y sin la más mínima intención de llegar a él, las FARC no renunciarían a esta cómoda forma de proteger el río de dinero que produce para ellos la cocaína.
La muerte de J.J., abatido recientemente, abre los ojos al mundo. “Era el guerrillero que los había secuestrado, que los tenía bajo su cuidado. Era el guerrillero de mayores ingresos económicos, por razones de su situación geográfica y el comercio de la droga”. Esto nos enseña que las FARC dejaron de lado los propósitos de “redención de un pueblo”, para abrazar el crimen como fundamento de sus actividades comerciales fuera de la ley. “. J. J. había dado la orden de que si lo mataban y se sentían perseguidos pues que mataran a los diputados”.
El gobierno de Colombia garantiza que no hubo choques armados. Hay frases como “Las Farc buscan cobardemente ocultar su responsabilidad… las Farc los asesinó a casi todos en condiciones de indefensión”, dice el gobierno. Las Farc informan que la muerte de los diputados fue consecuencia de un enfrentamiento armado. Esa duda según los expertos es fácil de dilucidar. “Una comisión forense internacional le explicarán al mundo las circunstancias de este crimen atroz en forma imparcial y científicamente exacta”.
Una revista de noticias recalca: “Si, como dicen, los ex diputados murieron en medio de fuego cruzado, las Farc serían las primeras empeñadas en que intervinieran forenses internacionales”. En Colombia hay consenso en que urge tener la participación de la comunidad internacional para buscar los cadáveres y fallar la forma de su muerte.
“Las pruebas de balística, de hecho, revelarían si los secuestrados murieron por tiros de gracia, algo que pudo pasar en medio de una reacción desesperada de los guerrilleros que los cuidaban ante la cercanía de un grupo armado, cualquiera que haya sido tiene que salir a flote.
La tecnología y la ciencia rigen al mundo en el Siglo XXI, por lo que es imperiosa necesidad apelar a ella y saber sin milímetro de duda la verdad que rodeo esta hecho. Ni Colombia ni el mundo son los mismos de hace 43 años cuando apenas se veía las primeras luces de las ciencias aplicadas de hoy. No es matando gente y mintiendo en forma compulsiva como se consigue la confianza de los pueblos. Colombia no le tiene miedo a las Farc, le tiene asco.


Eliecer Latorre - Monpox dijo
El partido comunista de Chile acaba de celebrarle los 43 años a la más grande organización, mundialmente hablándolo, dedicada al cultivo, proceso y comercializaciòn de la cocaina: Las FARC.
Que les guste hacer este tipo de celebraciones, es cuentión de ellos, lo que molesta es que hablen de "solidaridad con el pueblo colombiano". Solidaridad que no puede ser exaltando el peor lastre que hemos tenido los colombianos, el narcotráfico
Esos despistados comunistas chilenos aún no se han dado cuenta que los guerrileros son traficantes, verguenza de pueblo de Colombia. Ellos no pueden ser objeto de solidaridad sino de castigo y persecución.
Una cosa es profesar el comunismo como política partidista y otra muy diferente ser narcotraficantes. Personalmente soy de izquierda y así fue mi padre, pero eso no me autoriza a matar masivamente a mis compatriotas, asi profesen otras políticas.
Creo que el bienestar del pueblo de que habla la doctrina comunista no se puede hacer en base a consumir, vender cocaína bebiendo simultáneamente sangre humana, lograda matando seres secuestrados indefensos, como lo hace a diario el Secretariado de las FARC.
Una cosa es la revolución comunista y otras muy diferente el narcotráfico. Son agua y aceite. No son compatibles, por eso las celebraciones a las FARC resultan grotescas y dignas de repudio mundial como el genopcidio de los diputados.
3 Julio 2007 | 07:04 PM