Dante se quedó corto con sus relatos de horrores
Del olvido casi absoluto del Estado Colombiano durante su secuestro a manos de las FARC, (solo se acordaban realmente de él sus familiares), el Intendente de la Policía John Frank Pinchao, pasó a ser personaje altamente destacado. Los medios de comunicaciones nacionales e internacionales están más interesados en sus declaraciones que en las de los altos mandos de la fuerza pública y el del gobierno. A pocos días de haber regresado del infierno, como han publicado algunas estaciones de televisión, se vislumbra como un embajador de la verdad ante el mundo. Solo él y nadie más que él y en parte el canciller, pueden hablar de las atrocidades y comportamiento inhumanitario (crímenes de guerra y de lesa humanidad) de las Farc para con los secuestrados.
Las revelaciones hechas por el policía que volvió a vivir por su propio esfuerzo, aterrorizan. Muestran de cuerpo entero a una organización criminal, salvaje e inhumana, que en un principio llegó a tener alguna credibilidad dentro de los colombianos por su presunta”revolución” que instauraría en Colombia para alcanzar la igualdad, la libertad y la justicia. Pinchao nos muestra una horda de criminales sin conciencia como sucedía hace muchos siglos atrás y que no han evolucionado hacia la realidad del siglo XXI. Son las FARC una organización para quienes el valor del ser humano como persona está muchos grados abajo del estiércol. Las declaraciones del Intendente Policial son válidas para exportar y derrumbar la “imagen de guerrilla justiciera”.
Pinchao Blanco fue secuestrado el primero de noviembre de 1998 por la Farc en Mitú (Vaupés). Desde ese momento nadie conocía de su paradero. El pasado 28 de abrir logró fugarse, caminando y atravesando ríos por la espesura de la selva virgen del Amazonas. Hoy le cuenta a la humanidad cosas horripilantes que ningún ser humano mentalmente sano puede aceptar como método político para acceder al poder. “…a la señora Clara Rojas, (también secuestrada), no la dejan cuidar de su hijo y tan sólo permiten que lo vea unos minutos de vez en cuando, (la secuestran, preñan y torturan). Del mayor Julián Ernesto Guevara explicó que padecía de una serie de ataques que lo dejaban en un estado de muerte, la situación se repitió cinco veces hasta que no lo soportó más y murió. Los guerrilleros nunca le facilitaron medicamentos, un sargento lo ayudaba pero con las manos limpias. De la pesadilla de Ingrid Betancur y otros secuestrados relató impresionantes e infames comportamientos de los guerrilleros.
Los lugares de cautiverio de los secuestrados son tapizados de alambre de púas (paredes y techos), con otro cordón externo de alambre, más la seguridad de los guerrillos, peor que los campos de concentración Nazis, repudiados por la humanidad entera como lugares de ignominia y afrenta. Los secuestrados permanecen recluidos en un recinto de unos 10 metros cuadrados (56 seres humanos), “como cerdos” y sufren la “infamia de ser atados con cadenas al cuello todas las noches como animales salvajes”. Sus custodios son “muy jóvenes e insensibles…no manifiestan ningún sentimiento humanitario por el dolor de sus rehenes”. Frente a lo protagonizado por las Farc en sus inermes víctimas, Dante se quedó corto con la narrativa de horrores y padecimientos frente a los expuestos por Pinchao. Bien que sea asignado como embajador volante ante países y organización internacionales. El mundo no puede vivir en el engaño criminal de las FARC-

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Dante se quedo corto con sus relatos de horrores
Los secuestrados permanecen recluidos en un recinto de unos 10 metros cuadrados (56 seres humanos), “como cerdos” y sufren la “infamia de ser atados con cadenas al cuello todas las noches como animales salvajes”. Sus custodios son “muy jóvenes e insensibles…no manifiestan ningún sentimiento humanitario por el dolor de sus rehenes”: Pinchao
24 Mayo 2007 | 09:08 PM