El Gran Dispensador de Favores
“Dentro de impresionantes medidas de seguridad el presidente Álvaro Uribe gobierna desde Cali”, oí en un medio de comunicación masiva nacional. El periodista emocionado trató de insinuar que era la primera vez que un presidente hacía tal cosa. Se trataba, según ese comunicador, de una de la respuesta del gobierno a los hechos violentos, reprochables, salvajes y criminales de las Farc al hacer estallar una bomba de gran poder frente al cuartel de policía.
Ante el despliegue publicitario y las demostraciones de generosidad personal del presidente, (igual que el la obra el Otoño de Patriarca del recientemente exaltado y condecorado Gabriel García Márquez) se reunió con mucha gente sin trabajo, comida, educación, salud, seguridad, vivienda, recreación, etc. para escucharlos y luego estudiar la posibilidad dispensarles, como un acto de desprendimiento sublime y humano suyo, las soluciones a las peticiones. ¿?
Mientras el presidente Uribe “gobierna desde Cali”, el alcalde de esa ciudad y el gobernador del Valle, atraviesan por la penosa situación de verse reducidos en sus facultades. El presidente ha preferido dedicarse a las minucias de los barrios pobres, que debe ser labor del alcalde después de recibir las transferencias nacionales, que a los programas macros de resonancia nacional o internacional como la solución total y definitiva del desempleo. Parece que eso suena e impacta más para lograr respuestas positivas en las encuestas de popularidad que sus auténticas funciones presidenciales.
Ante todas esas cosas saltan algunas preguntas: ¿Cuánto le cuesta al erario “Gobernar desde Cali” con esas “fuertes medidas de seguridad”? El trasteo de funcionarios entre Cali y Bogotá, su alojamiento y la parafernalia civil y militar, vale muchísimo. ¿Se asusta con esto las salvajes y criminales Farc para desistir de sus sangrientos y antihumanos propósitos de matar? El romanticismo de la “presencia del gobierno” no es con la audiencia con personas marginadas, es con un Estado sostenedor de desarrollo igualitario y equitativo.
¿Al meterse el presidente en los asuntos que constitucionalmente le corresponden al alcalde y del gobernador, (problemas de Barrios) y hacerse publicitar como el único y sublime dispensador de gran corazón para con los pobres, (con las transferencias del municipio y el departamento), no lo convierte en un perturbador del orden jurídico administrativo del país? ¿Para qué alcaldes y gobernadores si el Gran Dispensador de Favores lo hace todo?


meneame.net referenció
El Gran Dispensador de Favores en Colombia
Como en la obra literaria “El Otoño de Patriarca”, de Gabriel garcía Márquez, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, se ha convertido en el Gran Dispensador de Favores. Mientras eso ocurre, los problemas macro del país como el desempleo, no dan muestra de mejorar. Lo que ocurre según entendidos lo que da imagen para las encuestas de popularidad son màs visibles y escandalosos con los pequeños favores.
25 Abril 2007 | 06:33 PM