Las delicias de alojarse en La Ceja
Hay momentos en que da la impresión que los jefes paramilitares, recluidos en la cárcel de Itagüí, han olvidado por completo que están acusados de “de masacres, asesinatos selectivos, desplazamientos masivos y secuestros, entre otros delitos atroces.”. Necios como nadie a imaginarse que el país y el extranjero los tienen como figuras de la nacionalidad colombiana. Son renuentes entender que la parapolítica que no puede seguir siendo en Colombia y que sus cimientos ya están erosionados. Álvaro Uribe en sus discursos es reiterativo en explicarle al mundo que su meta inflexible, prioritaria y sin contemplaciones es exterminarlos, extirparlos como se hace con las cucarachas. (Así habla también de la guerrilla y narcotráfico).
El presidente está entusiasmado de los resultados de su política de seguridad democrática y muestra una guerrilla replegada que encuentra refugio ilegal fuera de colombiana, los ex jefes paramilitares en la cárcel y muchos extraditados del narcotráfico. Ni Uribe ni los integrantes de su gobierno quieren a los paramilitares para nada porque en ese caso es el gobierno el que va ganando la parada y no puede ceder ni un milímetro. Hacer eso, como pretendieron con la invitación que le hicieron a Uribe a violar la Constitución y todas las leyes, de que les autorizara hacer política en los lugares que antes ensangrentaron y volver a adueñarse del poder hoy en manos del Estado, es una verdadera estupidez..
Las noticias de estos días son una verdadera afrenta ignominiosa al pueblo colombiano, particularmente a las gentes desplazadas de su terruño quienes pasan de tres millones de personas. Caracol publicó: “Los 43 jefes de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) gozan de comodidades en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí, en el departamento de Antioquia, que han hecho recordar a algunos analistas la famosa “catedral” en la que el capo Pablo Escobar y sus secuaces tenían toda clase de lujos y realizaban toda suerte de fiestas, bacanales y hasta de crímenes”.
Según constataron periodistas invitados, agregó más adelante, “en el centro penitenciario ellos vieron un piano, un cultivo de orquídeas y tres cocineros propios, teléfonos móviles, libros, computadores con internet y televisores de plasma, aparatos para pasar películas, celdas que tienen cuatro metros de largo por tres de ancho y costosamente "decoradas", cancha de microfútbol, equipos de gimnasio e invitados todos los días en una verdadera corriente humana que entra y sale de la reclusión, etc.”
Los jefes paracos, no se sienten en la cárcel, lejos están de creerse acusados de masacres, asesinatos selectivos, desplazamientos masivos y secuestros, entre otros delitos atroces. Se apoltronados en un club social, disfrutando de la “Dulce vida” y por eso se atreven a creer que lo dicho y hecho por Álvaro Uribe es pura y física “mamadera de gallo”. ¿O, Será que Uribe está faltando a su palabra de no permitir “catedrales” y que subsista la parapolítica criminal y deshonesta? Respóndase Ud. mismo…pero que esto merece una respuesta es le verdad.


Candy dijo
Eso es muy cierto. La afrenta es muy grande e imperdonable. Uribe falta a su palabra de no permitir otra "catedral". La Constitucion Nacional es pisoteada porque entiendo que a los demas presos de Colombia no se les trata con igualdad, por ejemplo no se les permite telefonos celulares e internet las 24 horas del dia. Esos son los privilegios de demoralizan y empañan las instituciones.
4 Abril 2007 | 09:09 PM