El remedio tiene que ser para ya
Las promesas y buenas intenciones es de los políticos colombianos son como, las promesas de los borrachos en el momento en que estar soportando un guayabo de esos bien matreros: “Yo no vuelvo a tomar jamás en la vida”, gritan desesperados mientras piden les sirvan algo para beber o remedio, el que sea para eliminar el malestar. Hoy se habla de la necesidad de cerrarle el paso a los deshonestos y aliados con grupos criminales (paracos – guerrillos y narcos) y no permitir, obvio legalmente, su ingreso y permanencia en el Senado y la Cámara. Todo el mundo aplaude cuando los unos o los otros proponen soluciones, pero cuando comienza el debate buscan la manera de que hayan cambios sin que pero que no los afecte en lo personal o en al grupo al que pertenecen. Urge cambia el andamiaje político que es donde radica el cáncer.
Hay sectores que proponen hacer desaparecer las curules obtenidas a base de acuerdos con grupos criminales e de intimidación al elector. Quitarle a las personas y los partidos las ganancias que obtuvieron de acciones criminales y pactos castigados por la ley. Es simplemente la aplicación de la extinción de dominio que la ley penal establece para quienes se lucran con el delito. Lo justo es que los partidos no puedan remplazar al delincuente ya que eso sería como nombrar un testaferro en el ejercicio del cargo viciado. También es medida saludable, hacerlos devolver el dinero que cobraron como “Reposición” o pago por los votos obtenidos. Obvio que aquí deben jugar el umbral y otras normas. Esas curules no son limpias, están contaminada de genocidios, masacres y otros crímenes por lo que no pueden existir y menos con personajes de la misma cofradía.
Hay quienes quieren una reforma política, pero para el futuro, posiblemente para cuando haya desaparecido el problema social y moral, pero sin renunciar al fruto del crimen cometido en la actualidad. Otras reclaman la aplicación del remedio inmediatamente, para quienes con pactos y acuerdos criminales con los paramilitares, la guerrilla o los narcotraficantes obtuvieron la “dignidad” de parlamentario de manera repudiable. Los remedios hay que aplicarlos en forma inmediata, así ardan y hasta duelan. El mal hay que arrancarlo de raíz, sin contemplaciones y en forma inmediata.
Ejemplo.- El partido político “Convergencia Ciudadana” se dedicó a recoger a los a los aspirantes al congreso expulsados de otros sectores por que se sabía tenían vínculos criminales con los paramilitares. (Hizo de caño matriz de aguas sucias en las elecciones parlamentarias) Algunos de esos expulsados alcanzaron curul. La pregunta es: ¿Es justo premiar a Convergencia Ciudadana, permitiéndole el usufructo de las posiciones políticas y el dinero pagado por el Estado Colombiano? ¿Permitir que esas curules sigan vigentes no es permitir que el crimen siga actuando como rey en la política colombiana?

astrolabio-jsa dijo
Lo que está ocurriendo es lo que ha estado ocurriendo: cambiemos para que todo siga igual. Lamentable, pero es lo que el pueblo permite.
(Y haciendo un paréstesis, Valentina, ¿te le mides?
1 Marzo 2007 | 03:11 AM