Respeto para el Presidente
Yo te doy…tú me das
El presidente del partido conservador reclamó públicamente respeto para con el presidente y la institución que él encarna. Creo que en Colombia no debe haber una sola persona en desacuerdo con esa apreciación, es valedera desde cualquier punto que se le mire. Lo que olvidó reclamar el dirigente político fue el respeto del presidente para con la oposición y las personas que no piensan y actúan como él. Aquí hemos sostenido la tesis de que el Presidente no puede bajo ninguna circunstancias andar por ahí respondiendo con discursos veintijulieros, profiriendo amenazas o sindicando y atropellando. No puede dejarse manosear, pero tampoco pretender hacerlo con los demás.
No puede usar la presidencia y el gobierno para agredir, con la excusa baladí de que esta defendiendo su dignidad, la obra de gobierno o su familia. Tiene que ser el presidente de todos los colombianos sin discriminaciones de ninguna naturaleza y no se puede dejarse tentar y menos responder con agresividades dignas de una revendedora de repollos en una plaza de mercado. El presidente y la institución merecen respeto, pero igualmente desde allí se tiene que irradiar respeto para todos los colombianos, particularmente para la oposición. Los arrebatos y el descontrol emocional no pueden ser parte del gobierno ya que allí es donde se origina la violencia.
Desde hace muchos años en Colombia se viene hablando del rescate de las instituciones democráticas y su posicionamiento en el sitio que les corresponde. Una de esas instituciones que llegó a caer muy profundo fue el Congreso. Tanto fue que el congresista era sinónimo de delincuente, pícaro, indigno, deshonesto. (Los culpables fueron los congresistas). Su imagen subió un poco, pero ahora con lo de la parapolítica volvió a caer en el desprestigio y la desconfianza de las gentes del común. La Presidencia como institución se había mantenido con algunas leves fluctuaciones en nivel alto, pero hoy con los escándalos y enfrentamientos personales con la oposición, agravios y ultrajes salidos de la boca presidencial, está tomando el mal camino. Estamos de acuerdo con el jefe de los conservadores, ese respeto por el presidente y la presidencia hay que devolverlo.
¿Cómo? Primero que todo haciendo que el presidente respete a quienes no piensan como él y erradique de sus alrededores los arrebatos, términos infamantes, denigrantes y salidos de tono. Haciendo que cuando el presidente hable lo haga en forma cerebral y respetuosa así por dentro esté que se reviente. En el momento que el Presidente respete a los demás, a sus opositores, ellos lo van a respetar. Lo que no se puede esperar es que haya respeto en un solo sentido, solo para él y su gobierno. Esto es muy sencillo: "Yo le doy…tú me das".

