Feria de odios y venganzas
Álvaro Uribe, presidente de Colombia, quien se consideraba como el mayor y más importante sembrador de paz en Colombia en los últimos 300 años, se dejó tentar por el demonio y aceptó de mil amores convertirse en un generador de violencia, (por el momento verbal). Ese es el criterio que sectores colombianos de la no despreciable importancia como la Iglesia Católica. Los jerarcas de este credo han hecho un llamado para que se ponga freno a la violencia verbal que a través de los medios de comunicación están ejerciendo, Uribe y sus opositores.
La Iglesia Católica colombiana pidió al presidente Álvaro Uribe y a los contendientes a su gobierno que "no generen un clima de más violencia" con la polémica que mantienen por los supuestos nexos de uno y otros con grupos armados ilegales. El mandatario de los colombianos y los sectores de oposición poca atención han prestado al llamado de los obispos. Los odios y sed de venganza, concentrados en el alma de uno como en las de los otros, los tienen enceguecido y están demostrando que como en las épocas del Coliseo Romano, actuarán hasta quedar tirados en la arena.
87 arzobispos y obispos del país calificaron el estado de cosas como “maquiavélica polémica de Uribe con el Partido Liberal (PL) y el Polo Democrático Alternativo (PDA)”. No exoneran a nadie y le dan a cada uno de quienes tercian en la feria de los odios políticos su parte de responsabilidad. Pero, como gente sensata, de la misma forma observan que no todo resultaría ser malo, podrían surgir cosas positivas porque --en la pelea de las comadres se conocen las verdades--. Lo positivo que ven: “polémicas fuertes como ésta ‘sirven para que aparezca la verdad’… pero si la verdad no es clara, lo que lleva es a una cadena de venganzas”.
“Sin duda, el presidente Uribe usualmente se sale de casillas muy fácil, toma decisiones con la cabeza caliente, con ira y esa es mala consejera…tiene que serenarse y dirigirse a la oposición en un tono distinto”, afirmó el jefe único del Partido Liberal, Cesar Gaviria. “Lo digo con mucho respeto del presidente pero es que él tiene que atemperar la lengua”, aseguró el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón. Eso es verdad, Uribe tiene que escuchar y acabar con ese triste espectáculo de revendedora que está dando. La oposición es para oponerse y criticar lo que consideren libremente que está mal, no se les puede callar. Si Uribe quiere defenderse que lo haga con obras no con insultos.

