Dime con quién andas..
Que el presidente Uribe está encaramado y eso lo pone nervioso y a pensar largo, no cabe la menor duda que está ocurriendo. A la gente le quedó sonando el discurso pronunciado para celebrar en aniversario de la Corte Suprema de Justicia. En esa pieza oratoria poco o nada dijo sobre la celebración. Casi toda fue dedicada a echarse flores y decir que solo él era el pasado, presente y futuro de Colombia. Volvió a poner en práctica la política del “retrovisor”. Reiterar enfermizamente que lo hecho por los demás fue malo y que el país solo es “seguridad democrática”.
La amenaza del senador Álvaro Araujo surtió su efecto. La presencia del paramilitarismo en la política, sectores afectos al gobierno, obligan a encontrarle sentido al adagio popular de “Dime con quién andas y te diré quién eres…” No se puede pensar que de una congregación de ateos vaya a salir un Papa. Son sus amigos los que están involucrados y la persona normalmente conoce todas las relaciones e inclinaciones de quienes lo rodean y le ofrecen respaldo. Cuando Ernesto Samper fue un elefante, lo de hoy es un volcán en plena sala de la casa.
Un amigo mío, profesional y de estrato 4, decía: “lo que está haciendo Uribe con discursos como el de la Corte Suprema de Justicia ante la presencia de presidentes de organismos internacionales, es distrayendo la atención. Hoy todos los análisis políticos administrativos, en Colombia y el exterior, giran en torno a “paracos – gobierno – senadores”, así que busca que la gente piense en otras cosas y por eso quiere girar la atención a sucesos de gobiernos anteriores. Nadie puede bañarse de una piscina llena de agua sin mojarse”.
Pueda ser que las bases y ventanales de los edificios de las instituciones democráticas no se afecten con el escándalo y vínculo paramilitar con la política colombiana. Pero, eso que los técnicos llaman gobernabilidad. ¿…? ¿Para apoyar y beneficiar a quién, se hicieron las alianzas y vínculos con los paramilitares? Quedan dudas razonables y gracias a la evolución de la “humanidad” la gente ahora piensa y raciocina. La sumisión mental y de análisis está muy limitada y a punto de desaparecer. Además hay que creerle a Monseñor Pedro Rubiano cuando afirma que “el sol no se puede tapar con las manos”.

