De elefante a tímido ratoncillo
El Fiscal General de la Nación ha hecho revelaciones sorprendentes. Con solo haber profundizado cerca de un 10% del contenido del computador del temible criminal “Jorge 40” ya han caído tres parlamentarios, como peces gordos. El mismo funcionario señaló que si la gente se escandalizó y lo pretenden seguir haciendo con el “expediente 8 mil”, en donde se investigó posible presencia de dineros procedente del narcotráfico en alguna campaña política, lo de ahora si que causa horror.
Lo de los vínculos de los políticos actuales con los paramilitares palideció el “Expediente 8 mil”. Ahora no solo hay dineros sucios, surgen situaciones como asociación para montar maquinarias dedicadas a asesinar a los colombianos en serie y sin piedad, repartija descarada de los recursos públicos son nuevos ingredientes que no los hubo antes. Estamos viendo que lo de ayer fue más escándalo político que contenido que contenido real como lo vieron los jueces de la época. Ahora vemos que no fue ayer, sino hoy donde está el máximo de corrupción.
En la Costa Atlántica todo el mundo sabe que no solo son actuantes los tres parlamentario cobijados por la investigación. Por lo menos están untados el 80% de los alcaldes, concejales y diputados de 15 años atrás a la fecha. Eso era en grande, por las buenas o por las malas. El afán de llegar a los cargos tenía un objetivo diferente al de la función pública. Los costeños de bien, que son la mayoría, creen que caiga quien caiga deben las investigaciones aclarar para luego extirpar este sórdido mundo del crimen, igual o peor al de Pablo Escobar, considerado hasta ahora como el peor bandido que haya existido en Colombia pero para quien ya surgen reemplazaos.
Naturalmente que las investigaciones no deben ser solo para el ámbito político costeño. El eje Cafetero y los Llano Orientales, son regiones infectadas de igual ambiente criminal como el del Imperio Jorge 40. En interesante ver como un elefante se convierte en un tímido ratoncito.
Trabajan para tener hambre
En Bogotá cerca de un millón de personas se movilizan a pie porque no tienen cómo pagar transporte público según lo reveló el informe de Desarrollo Humano para Bogotá de las Naciones Unidas. Esa información para algunos solo significa que se están dejando de ganar o "perdiendo" 800 o más millones de pesos diariamente mientras para otras es una manifestación franca y abierta del desequilibrio social, la miseria, la inequidad, ingresos justos, etc.
Esta información resulta bien interesante cuando el gobierno, los empresarios y trabajadores se disponen a discutir el nuevo salario mínimo. Las Naciones Unidas señalaron que este rubro representa el 17 por ciento de los gastos de una familia pobre en la actualidad. Este millón de personas tiene ingresos entre los 10 mil y los 14 mil pesos diarios, sumas que apenas cubren sus necesidades básicas insustituibles. Para ellos el mayor porcentaje de sus gastos se va en los servicios públicos en los cuales gasta más de 100 mil pesos.
Mientras que el 14.7 por ciento de los ciudadanos utilizan el vehículo particular, el 15.1 por ciento tiene que caminar para movilizarse y sólo el 2.2 por ciento utiliza la bicicleta, es decir, cerca de 150 mil personas. 4 millones se movilizan en transporte público colectivo y masivo en Bogotá y cerca de 250 mil en taxi. Hay que tener en cuenta que esto no solo sucede en la Capital de la república, es una realidad en todo el país. Es el problema de que por más que se trabaje no alcanza para subsistir decorosamente.
¿Eso se llama equidad o equilibrio social? El hecho no es trabajar, lo importante es que el salario alcance para las necesidades tan básicas como el transporte, alimentación, ropa, vivienda, salud, educación y un mínimo de creación. Si no hay esto no hay cumplimiento de los derechos humanos que tanto pregona el Vicepresidente de estar aplicando y defendiendo la administración pública nacional.

