¿Dejaron de ser honrados los banqueros?
Los bancos, que otrora eran las instituciones de mayor confianza para el ciudadano, se han convertido con el paso de los años en organizaciones con las que hay que estar ojo avizor. No se puede confiar plenamente porque cuando menos piensa el cliente le aparece un problema que atenta contra sus intereses económicos. La Superintendencia Financiera encontró 141 motivos que tienen los colombianos para quejarse de los servicios prestados por los bancos. Parece que la palabra “honorabilidad” está a punto de desaparecer de su lenguaje y si lo pueden “tumbar”, sin inconveniente le dan por la cabeza a escondidas o de frente.
“De las quejas para investigar, recibidas este año, en cincuenta diferentes tipos de productos bancarios, el 22 % corresponden a créditos de vivienda, el 21% a cuentas de ahorro, el 16 % a tarjetas de crédito y trece por ciento a créditos de consumo. También cuentas corrientes, préstamos comerciales y CDTs. La mayor participación de quejas tiene que ver con la liquidación o revisión de intereses y abonos a créditos, fraudes electrónicos, reportes a centrales de información y atención al cliente, falsificación de documentos, procedimientos de cobranza, errores en extractos, fraudes en la recepción de pagos, negociación de cheques, cancelación del contrato, incumplimiento contractual, etc.”
Entendemos que la descomposición social del país se ve por todas partes, pero nunca nos imaginamos que los bancos cayeran en este alto grado de decrepitud social. Ya no se puede confiar en la integridad de instituciones y personas de quines presumimos están “protegiendo nuestras pocos pesos de los delincuentes”. El estado de descomposición es grande ya que las quejas y solicitudes de investigaciones han subido en un año el 125%. Hoy, da la impresión que es tan peligroso depositar nuestro dinero en los bancos que tenerlo debajo del colchón. ¿Será verdad eso de que “río crecido aguas turbias”?

