Menosprecio por la niñez
En el primer semestre del 2006 he leído, visto y escuchado informaciones procedentes de los cuatro puntos cardinales de Colombia, dando cuenta del elevado volumen de prostitución infantil. En ciudades como Cartagena, Cúcuta, BOGOTÁ, Cali, Pereira, Barranquilla, Ibagué y Bucaramanga el estado de cosas es escandaloso. En muchos lugares las autoridades de policía han descubierto que ofrecen a niños y niñas menores de 17 años en los “paquetes turísticos” como atractivo especial del lugar. ¡Que vergüenza! ¡Que indolencia!
En casi todas esas noticias entrevistan a la directora o director del Instituto de Bienestar Familiar en todas partes palabras más o palabras menores dicen lo mismo “Estamos trabajando para erradicar la prostitución infantil…” Las semanas y meses pasan y todo sigue igual, si no es que, aumenta el problema social. Recoger a estos menores un día, llevarlos para darles almuerzo y después devolverlos a su vida miserable en su idéntico grado de pobreza e ignorancia, no es solución de ninguna naturaleza.
Quibdo, una ciudad poblada por gente pobre pero sana en todo el sentido amplio de la palabra, entra al humillante juego social: “Por lo menos 50 niñas ejercen la prostitución infantil en las calles de la capital chocoana, lo que evidencia la aparición de otro problema social en esa sección del país. El coordinador de la Casa de Justicia y Paz del Chocó, explicó que se trata de un fenómeno surgido de la difícil situación económica de las familias.”
Como ha ocurrido en las ciudades arriba anotadas, los funcionarios del ICBF hablaron. “Las Comisarías de Familia y la Procuraduría de Familia, viene diseñando una estrategia de atención, tratamiento y prevención…” Después nos informarán: “no se ha podido hacer nada porque no hay presupuesto, el Gobierno Central no ha girado los recursos para financiar los programas…” Ahí para todo, porque el gobierno tiene el dinero presupuestado para los niños, rentando en los bancos para pagar la deuda externa...

