Juventud, Estado y Guerrilla
El gobierno nacional está en mora de adoptar una política amplia y seria que le impida a los violentos de las guerrillas secuestrar menores de edad para reclutarlos a la fuerza, convertirlos en carne de cañón en una guerra que no es de ellos y de la que saben no tiene ni presente ni futuro. Desde el mismo momento que se supo de este comportamiento criminal de los guerrilleros, debieran estar facilitándole a los muchachos salir para otras partes del país, a estudiar o a trabajar. Una política que le quite la posibilidad de hacer reclutamientos a la fuerza entre los menores.
Muchos padres de familia han declarado a los medios de comunicación que el objetivo inmediato de ellos es poner a buen recaudo a su prole, trasladándola a cualquier otra parte del país, pero que la colaboración del gobierno y organismos internacionales no se ve por ninguna parte. En buena parte, muchos de ellos carecen de recursos para hacerlo y eso es lo que aprovechan los violentos. En el municipio de Saravena, las autoridades escolares reportaron la deserción de 90 estudiantes por "cambios de domicilio" o motivos "desconocidos". Los muchachos no quieren la guerrilla.
El deber de las autoridades, sin excusas de ninguna naturaleza, es impedir que los menores caigan en el sórdido mundo del crimen (terrorismo, narcotráfico, etc.). Según la organización Human Rights Watch "uno de cada cuatro combatientes irregulares de la guerra civil colombiana es menor de 18 años y lo tienen a la fuerza”. El Bienestar Familiar informó que en la última década 2.949 menores se desmovilizaron de grupos armados irregulares. De ellos 1.020 militaban con paramilitares y el resto en guerrillas.
Pero, en este caso, debe tenerse el cuidado se no actuar como se procede con los desplazados. Les ayudan con unos pocos pesos por una ocasión y luego los dejan abandonados a su propia suerte. Los muchachos rescatados del reclutamiento forzado de la guerrilla y los paramilitares deben tener seguridad de estudio, alojamiento, vestido y alimentación hasta que tengan los 18 años por lo menos. Eso es más barato y efectivo para el bien de Colombia que pagar reinsertados.

