El “pos”, invento cruel e inhumano
Mientras la ley 100, en lo relativo al Pos, sigue regida por lo comercial y no por lo social, los problemas de salud pública continuarán en el país y nada se habrá hecho para solucionar un problema que hoy tiene el calificativo de muy grave, con altas y dolorosas repercusiones entre los colombianos. No habrá verdadera solución hasta que el médico pueda formular lo que él considere necesario para el paciente sin importar si los medicamentos están incluidos en el Pos o no.
La salud de los colombianos no puede seguir supeditada a un minúsculo grupo de burócratas inconcientes e insensatos, en muchos casos sobornados por laboratorios y negociantes, quienes son los que definen qué y en cuánta cantidad se puede recetar. La ciencia médica, en un acto de retroceso científico y frente a los adelantos mundiales en Colombia fue amarrada y delimitada sin interés diferente al marco del rendimiento económico.
Hace pocas semanas los medios de comunicación publicaron, siguiendo el ritmo habitual de repetir lo que dicen los ministros y el presidente, proclamando que nuevos medicamentos habían sido incluidos en el Pos y que por eso estaba cerca la solución a los problemas de salud de los colombianos. Hace pocas horas vimos otra noticia, pero esta proveniente de la Defensoría del Pueblo. Su contenido era exáctamente lo contrario de lo propalado por el ministro de “Seguridad Social”. La inclusión de nuevos medicamentos fue “pobre”.
¿Por qué se limita la tecnología y los avances médicos en la salud de los colombianos? ¿Tiene sentido que para recibir la atención adecuada el ciudadano deba acudir a las instancias de la justicia? ¿Es eso honesto y dignificante para un gobierno?
Los senadores y representantes tienen que meterse en la cabeza que “los intereses económicos de unos pocos comerciantes no pueden estar por encima de ética médica y la salud pública”. Esa tendencia es la que no ha dejado que más del 70% de los colombianos salga de la miseria que los consume. Tienen que olvidarse del “lobby” en inglés “soborno” en español y actuar para abolir de un tajo el pos cruel e inhumano.

