Un chiste cruel y flojo
Impresionan las noticias en los últimos días. La vice ministra de Hacienda, María Inés Agudelo, reconoció que aunque a pesar de que el gobierno desistió de aumentar un punto la tarifa general del IVA en los servicios públicos, la reforma tributaria aumentará la inflación. De ser aprobado el proyecto en el Congreso, el costo de vida aumentaría 2%, debido al gravamen en los productos básicos de la canasta familiar como el pan, la leche, los huevos o la carne.
Asustan porque a pesar de que se sabe a ciencia cierta que la Reforma Tributaria hará daño al común de los colombianos, el ministro sigue adelante. Estremecen porque solo les interesa que “la reforma tributaria dará rendimientos económicos al gobierno por 44 billones de pesos al año, cifra que representa 15% del producto interno bruto”. Aterrorizan porque al Estado solo le importa el dinero no el bienestar de sus gentes de esquivos recursos económicos.
El peor chiste que se haya dicho alrededor de la reforma tributaria es el de que “a los estratos uno y dos les devolverían lo que pagaron en IVA a la canasta familiar en cheques”. Es un chiste cruel y flojo que se convertirá en la peor de todas las promesas políticas de toda la historia nacional.
El ex director del Departamento Nacional de Planeación, Juan Carlos Echeverry, puso en duda que el gobierno tenga la capacidad para devolver el recaudo del IVA en forma justa. Recordó que el Sisben presenta severas dificultades por dobles afiliaciones y porque incorpora personas que no reúnen los requisitos. En otras palabras, no sería es te un acto de inteligencia gubernamental sino de torpeza aceptable en el Chapulín Colorado, pero no es un ministro.
Los deshonestos del sistema gubernamental que son por miles en cada región colombiana, con énfasis en Bogotá, deben estar afilado sus uñas. Los escándalos serían de talla mayor y el IVA llegaría a todas partes menos a los estratos uno y dos. Es mejor echar pié atrás que después decir que fue una equivocación y que el dinero de perdió.
