Colombia espera evolución política
La iglesia Católica en el Día de la independencia nacional, a través de uno de sus más destacados jerarcas le pidió a los 196 parlamentarios, entre senadores y representantes, evolucionar en su mentalidad y sus acciones. La solicitud del religioso: “Invito a los congresistas a trabajar por los colombianos y no por sus propios intereses y vanidades”. Es un pedido que está en los labios de todos los colombianos, pero muy difícil de atender debido a la cultura y formación política que hay en esa gente. En su mayoría ocupan curul no para servir a Colombia sino para servirse del país en provecho propio.
Más adelante agregó que “ya no pueden seguir pensando en sí mismos, sino por las gentes que conforman el Estado Colombiano sin discriminación, exclusiones o favoritismos...”Aún cuando la gente del común cree poco en los senadores y representantes como gente en la cual confiar y acudir para la solución de los problemas sociales, queda la esperanza de que tendrán que ponerle disciplina a su conducta repulsiva en muchas ocasiones. La ley de bancadas es una posibilidad que permita morigerar el desorden social y político creado para poder “hacer ganancias personales”. Ese mundo sórdido y pútrido que es el congreso no puede seguir así.
La mayor parte de los colombianos estamos de acuerdo en que el bipartidismo clásico ya no tiene razón de ser en el Siglo XXI, pero si es urgente que existan partidos políticos serios y estructurados administrativamente y guiados por teorías y filosofías políticas en que la gente pueda confiar. Eso que entra a regir ahora en el sentido de que “se respeta al partido o se va”, es muy importante porque se frenan se una y por todas, a los sucios mercaderes de la política colombiana, quienes por un mendrugo abandonaban sus creencias y lo peor, a las gentes que confiaron en ellos. Es muy bueno que las posiciones sean de los partidos y no de las personas.
Por eso nos identificamos con la Iglesia Católica y todos aquellos que tienen siquiera un miligramo de respeto a las instituciones y dignidad social y política. Colombia espera que su congreso evolucione hacia la seriedad, respeto y de servicio a las comunidades.

