Otra pataleta de niñito consentido...
Ridícula, pretenciosa y dañina para el país, resulta la nueva pataleta del Andrés Pastrana Arango, al venirse como una adolescente celosa de la embajada de los Estados Unidos, en donde lo tenía el presidente Álvaro Uribe, a tomarle cuentas y pretender supeditar a sus caprichos y odios personales la autonomía del jefe del Estado para escoger los embajadores de su gobierno. Pero, todo parece indicar que no le resultaron sus cálculos, porque el presidente Uribe no se dejó manosear, hecho que hubiera sido el fin de su popularidad y buena imagen interna y externa.
Dada la alta divulgación dieron los medios de comunicación, todos sabemos que el ataque de nervios de Pastrana se originó en la noticia de que el Presidente de Colombia (Su jefe político y constitucional) había nombrado como embajador de Colombia en Francia al ex presidente Ernesto Samper. La noticia le reverdeció los odios y rencores que hace unos años hizo gala y que a la postre, el escándalo no pasó de ser eso, un escándalo de talla internacional con gran perjuicio para el país y todos sus habitantes.
Cuando vivimos en la época en que se están perdonando a los grandes criminales por sus acciones salvajes y crueles como genocidios, narcotráfico, despojo violentos, terrorismo, secuestros que horrorizan al mundo, para hallar un poco de paz, aparece Pastrana con su chorro de babas. Esto nos demuestra que este ex presidente está en contra del pensamiento político y filosófico del gobierno de Uribe. Mientras este busca la manera de cimentar la concordia, el otro llega a hurgar en las llagas que él abrió. Parece que no se ha podido curar de esa maligna fijación mental.
Ernesto Samper no aceptó la designación, no por lo de Pastrana, sino porque según le oímos, por no está por ahí buscando puesto ni pretendiendo chantajear al presidente para colocar sus “Guillermos Finos” en la administración pública. De todo esto concluimos: menos mal y esto para bien de la institución democrática, el presidente no se dejó chantajear.

