El fracaso a la reforma de ley 100
Otra vez en burro al trigo. Los medios de comunicación convencionales poca importancia le han dado a declaraciones de un grupo de parlamentarios en torno a las causas del fracaso del proyecto que reformaba la ley 100 de 1993 para hacer la más social y accesible a la gentes de bajos recursos del país. Parece que las mañas y comportamientos indecentes no han cesado y el país las reformas se hacen de acuerdo a lo que cada parlamentario recibe en especie o efectivo de quienes se puedan beneficiar o desmejorar con la acción que se busca aplicar.
El senador Bernardo Alejandro Guerra anunció que en la última semana de la legislatura dará a conocer los nombres de las empresas que “financiaron campañas políticas e invitaron a congresistas y funcionarios a diversos viajes con todos los gastos pagos…de esa forma las EPS lograron mantener sus privilegios con amplias ganancias y tener clínicas, laboratorios, hospitales, universidades, escuelas y propiedades en el exterior, a costa de la salud de los colombianos”.
El representante Miguel Durán, ponente del proyecto de reforma fracasado, dijo que “una de las fuentes de financiación propuestas en el Congreso era revisar los aportes que el Estado le entrega a las EPS por cada persona asegurada y que se pretendía reducir para que corresponda con la realidad. Esa alternativa no le gustó al gobierno ni que se pretendiera tocar al impuesto del 4 por mil y por eso expresó muy poco interés en que el proyecto saliera adelante”.
Por lo pronto parece que seguimos en las mismas, primero el dinero y las ganancias monetarias como fundamento de nuestra sociedad insensible e indecente y después, si es que la voracidad financiera deja algún espacio vacío para considerar al ser humano como integrante de un Estado Social de Derecho. Maluco eso de la financiación campañas y viajes gratis a los parlamentarios y funcionarios para proteger intereses privados. ¡Pueda ser que con la ley de bancadas esto cambie para bien!
