Armas baratas y sin preguntas
El Departamento de Santander es una región que cuenta con aproximadamente 2.3 millones de habitantes, se la considera de las más sanas del país, pero a pesar de ello la policía incauta más de100 armas de fuego mensualmente. En los primeros cuatro meses del año cayeron en poder de la policía 425, de las que 239 fueron decomisadas en solo Bucaramanga.
Lo más preocupante de la situación está en que la mayor parte de esas armas las tenían menores de edad. Inquieta a las autoridades regionales el hecho que se venden en el mercado negro a precios que comparados con los de las armas que suministra el Estado son verdaderamente ridículos.
El más reciente informe de la Policía (última semana de abril), consigna que 13 personas fueron aprehendidas en el lapso de 7 días, con 22 revólveres, 10 escopetas, 5 pistolas y una carabina. La pregunta que los diferentes segmentos de la comunidad santandereana se hace: ¿De dónde vienen esas armas?
Adquirirlas, especialmente revólveres y escopetas no tiene mayores grados de dificultad. Se puede hacer de dos formas, comprando el arma o simplemente alquilándola. Esta última modalidad es común en los jóvenes delincuentes según las mismas autoridades de policía.
Las diferencias entre el marcado negro de armas y el mercado legal son considerables. El ciudadano debe tener, como mínimo, 2 millones 800 mil pesos para comprar un revólver. La suma sube según el gusto y necesidad de la persona.
En la calle solo deberá disponer entre 50mil y 100 mil pesos y no requiere llenar formularios, dejar direcciones, ni ese tipo de cosas. “Paga y se la lleva”. El estado vende entre 20 y 30 armas de fuego mensual, en el sector ilegal no se saben pero consideran que son “muchísimas”.
En torno a las armas blancas, los decomisos de cuchillos, machetes, puñales, navajas y otros, en lo que va del año pasan de 6 mil. El mercado de este tipo de armas no tiene restricciones porque son también herramientas de trabajo. ¿El resto del país cómo estará la situación?

