Allá de las fronteras Colombianas
Las afirmaciones hechas recientemente por el presidente Uribe "yo no voy a dejar que al Gobierno lo involucren con asesinatos de sindicalistas ni con confabulaciones contra Venezuela ni voy a dejar que haga carrera la tesis de que me robé las elecciones del 2002", tienen sentido, pero no para utilizarlas tratando de intimidar a los medios de comunicación o a los sectores políticos no adeptos al gobierno. Esas rabietas, de las que todos sabemos fueron ensayadas hasta convertirlas en obras de arte de la dramaturgia colombiana, para que la televisión y la radio publicaran, debieran haber sido para intimidar a los que están incursos en los escándalos y no para quienes denunciaron los hechos. No se percibe sinceridad del candidato presidente.
A millones de colombianos nos llamó la atención las afirmaciones de Uribe al referirse al ex jefe del DAS en el sentido que él lo había conocido en las elecciones que lo hicieron presidente en una determinada región de la costa, región colombiana conocida y garantizada a través de todos los tiempos como el paraíso del fraude electoral, que era muy simpático, inteligente y sobre todo de una “buena familia”. En otras palabras, “una primorosidad de doctor”. A todos nos quedó fijo en el cerebro, aún cuando no lo dijo en palabras, que lo tenía en otro puesto para “pagarle” el esfuerzo electoral en el pasado y el presente.
Esa percepción que tenemos muchos colombianos ha traspasado las fronteras y es así como el más influyente diario del mundo, El New York Times, lo ha calificado cuando asevera que, “el mandatario Colombiano brindó un espectáculo no presidencial cuando quiso responder a los cuestionamientos de corrupción”.El diario americano redondeó su opinión el la sonora frase: “no respondió a los principales cuestionamientos hechos”. En Santander nuestros abuelos habrían dicho que “se fue por las ramas”. Es la aplicación de lo aprendido como el gran dramaturgo colombiano, hacer cara de pendejo, hablar pasito y fingir pucheros que den la impresión que va a llorar…y por dentro “cagado” de la risa.

