¿Desvían la platica de los pobres?
El país quedó atónito luego de las afirmaciones del Contralor general de la República en torno al manejo de los recursos públicos destinados al área social. De los 34 billones de pesos reportados como gasto en salud, educación y pensiones, cerca 7 billones no corresponden a esas destinaciones, de acuerdo con una investigación adelantada por la Contraloría.
El 23% de lo que el gobierno llama "gasto social", en realidad no lo es. Buena parte de los recursos (433 mil millones de pesos del Bienestar Familiar) que deberían ejecutarse en atención a la población, están invertidos en títulos de tesorería TES, en otros términos, produciendo dividendos económicos mientras las gentes pobres se ahogan en sus necesidades y urgencias para sobrevivir.
El Contralor criticó la forma como se gasta el presupuesto y dijo que en el área de la salud hay ineficiencia y corrupción. El gobierno nacional desmintió inicialmente los reparos del órgano de control sobre el gasto social, argumentando que no se están inflando las cifras y que el problema radica en una interpretación técnica de los términos. Palabrería.
Ponen en práctica la terminología rimbombante para confundir a la gente y aparentar situaciones inexistentes. Y como siempre ocurre, apareció el funcionario que ratificó al Contralor, el vicepresidente de la República, Francisco Santos, admitió que algunos recursos destinados a la niñez fueron utilidades para cubrir el déficit fiscal. ¡Que grosería e inmoralidad!
La afirmación del Contralor concreta que en el 2003, para todo el sector social invirtió 28,7 billones de pesos, de los cuales 6,2 billones se destinaron a rubros diferentes. Lo mismo sucedió en el 2004 cuando de los 34,9 billones de pesos, 7,5 billones, 21% llegaron a sectores que no son considerados como inversión social. Para el gobierno, por ejemplo, el gasto en seguridad, defensa, medio ambiente, pago de la deuda es inversión social, cuando no puede ni debe ser así ser así ni en Colombia ni en ninguna parte del mundo.

