Los disparates de un candidato
El presidente-candidato Álvaro Uribe invitó a todos los partidos políticos a formar una "gran coalición" para su reelección en los comicios presidenciales de mayo próximo y generó de inmediato la polémica con el rechazo de sus opositores y de quienes lo están apoyando. La propuesta fue calificada como un "disparate" por la oposición quienes ven en la iniciativa un verdadero atentado contra la democracia, sistema político cuyo fundamento exige la posibilidad de escogencia de ideas y propuestas.
Importantes sectores de opinión precisaron que en el fondo la propuesta tiene sentido para él, pero no para la democracia. Resulta, indicaron, que Uribe ya se dio cuenta que no saldrá elegido en la primera vuelta y por eso ha pensado que así sea con los votos de quienes antes consideraron indeseables o que siempre persiguió, asegurarse el triunfo en la primera vuelta. Es una exabrupto creer que se pueda hacer una coalición pluralista en don de solo piensa y manda uno solo, él. Eso cabe pero en una "democracia" al estilo Fidel Castro.
Para la sana democracia es fundamental que haya alternativas de escogencia y no imposición de uno solo gracias a acuerdos que normalmente son pactados por debajo de la mesa con muchas cosas no muy santas. Juan Manuel Santos, uno de sus más fieles seguidores dijo que tan pronto lleguen los de la oposición o los expulsados de su partido al apoyo de la reelección, saldrá corriendo. No se resiste tener que compartir las gabelas y los gajes de ser uribista.
La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, que tiene conversaciones exploratorias para un proceso de paz con el Gobierno, pidió la conformación de una coalición, pero para enfrentar a Uribe el 28 de mayo, por considerar que el presidente tiene afán de monopolizar todo el espectro político y eso no es bueno. Los partidos de oposición creen que la propuesta guerrillera tiene sentido, pero la presidencial es un auténtico disparate. Es la propuesta de un antioqueño en transe de ganancia así tenga que entregarle el alma al diablo.

