Cuota inicial del soborno
Las personas y sectores que de verdad tienen sentido de patriotismo, más que intereses económicos de grupos o personas, por todos los medios vienen insistiendo para que el proyecto de Ley Forestal que cursa en el Congreso, sea archivado. 
La iniciativa es nociva y nació bajo el influjo de compañías nacionales y extranjeras interesadas en explotar nuestros bosques y recursos naturales sin ninguna contraprestación para Colombia. Esta nefasta iniciativa del actual gobierno nació en viaje que hicieron algunos congresistas sobornados por una multinacional de Estados Unidos.
Es tal el desespero de funcionarios y congresistas que han llegado a afirmar en forma cínica y grotesca que el gobierno consultó a las comunidades negras e indígenas pero no hablan de que todas las opiniones fueron adversas. Hasta el momento que haya empresas norteamericanas detrás, le dura el nacionalismo a Álvaro Uribe. En materia de corrupción y sobornos, todo el mundo saben los estadounidense ocupan el primer lugar para dar y, nuestros congresistas y funcionarios para recibir.
La ley en gestación es fruto de la ausencia de independencia del Gobierno, al aceptar la presión y lobby de compañías extranjeras. Para pagar la deuda moral y económica que cada vez es más grande habrá más exigencias. La primera “inversión” o soborno norteamericano fue pagar un viaje múltiple, en septiembre del año pasado a Bolivia y Chile. Lo pagó la empresa Chemonics, que administra los recursos del Plan Colombia. Después vendrá el resto.
Los viajeros poco dignos fueron: Carmen Arévalo, entonces viceministra de Ambiente, y la asesora Leyla Rojas, los senadores Jaime Bravo, Rosemberg Pabón, Julio Manzur, Humberto Builes, Carlos Higuera y William Montes. Los representantes Eleonora Pineda, Pedro Arenas, Luis Enrique Dussán, Manuel José Caroprés, Sandra Velásquez, Antonio Valencia y Marco Tulio Leguizamón. Impresiona como ver como aman el soborno y les importada un carajo Colombia. Y aspiran a reelección.

