La "ladronera" sigue actuando
Siempre había visto que Colombia era un país de contradicciones y que mientras el uno aseguraba que era blanco el otro podría probar que era negro. Según los organismos de control y vigilancia, Contraloría y Procuraduría el problema de la honestidad de los funcionarios públicos, a todos los niveles de la administración sigue siendo de alto grado de preocupación. Poco o nada ha disminuido de épocas pretéritas de alto grado de corrupción a las actuales.

Le escuchamos al Contralor General de la República “Una buena parte de los recursos fiscales que reciben municipios y departamentos, provenientes de la Nación, sigue siendo afectada por conductas dolosas, delictivas y corruptas”. Parece aquí que los acuerdos de transparencias firmados a todo lo largo y ancho del país con el Vicepresidente fueron solo papeles y palabras que se llevó el viento.
Para frenar esa situación de dolo “ha llevado a los organismos de control a realizar una cruzada conjunta para castigar, prevenir y corregir estas situaciones”. En otros ángulos las palabras del contralor traducen que la corrupción en los estratos oficiales es una realidad asfixiante. Siguen reinando los delincuentes, pero ahora con una cortina de humo donde se habla de “transparencia”, pero se actúa en sentido contrario.
El blanco de los ladrones de cuello blanco son los recursos destinados a la inversión en educación, salud, saneamiento básico y agua potable. Los destinados a desarrollar programas sociales que con toda la facilidad del mundo los desvían y desaparecen quedando el problema social irredento. El acuerdo para bloquear a los corruptos se ha hecho entre Contraloría, Procuraduría y Fiscalía.
Y el problema pesar de todos los esfuerzos seguirá, mientras no se trabaje en torno a crear una conciencia ciudadana de lo que significa honestidad pública. Mientras se siga en los gobiernos viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el ojo propio, por más acuerdos, los delincuentes seguirán gobernando.

