Justicia, paz y secuestrados
Impresionante, simplemente impresionante, resultan las declaraciones del Fiscal General de la Nación en torno a las acciones criminales de los "paramilitares" en proceso de desmovilización. De otra parte, el cinismo de sus voceros solo es comparable con el de los voceros de la Farc quienes ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el ojo pro
pio.
"Los paramilitares tienen secuestrados a más de 259 colombianos" según un informe de la fiscalía, elaborado con base en testimonios de desmovilizados. Son situaciones nuevas, de pocas horas atrás. El Comisionado de Paz a quien le agrada intervenir en todo, no lo ha hecho en este caso y guarda prudente silencio al igual que el Ministerio del Interior y el propio presidente.
Tener 250 secuestrados no es ningún gesto de paz. No es cumplir la palabra ni demostrar interés de abandonar el mundo del crimen y la violencia. Por eso está bien el anuncio de que "con documento en mano, una comisión civil le exigirá a alias ‘Don Berna’ su inmediata liberación". Debe exigírsele de la misma manera, la confesión de estos delitos si es verdad que quieren hacer la paz y responder por sus crímenes.
La Fundación Nueva Esperanza y congresistas como el senador Rafael Pardo hablan de más de 500 secuestrados por los paramilitares. Hasta ahora la Fiscalía sólo ha podido investigar a los paramilitares por 259 casos, pero continuará actuando sin descanso. La información recaudada también señala que 22 de los secuestrados fueron asesinados en cautiverio y sus cuerpos no han sido devueltos a las familias.
Alias ‘Don Berna’ y Salvatore Mancuso, primeros beneficiario de la Ley de Justicia y Paz, que tanto defiende el gobierno por sus bondades que permitirá claridad sobre los crímenes de las paramilitares, están obligados a decir dónde están los secuestrados y a ordenar su devolución a la libertad sin contraprestaciones de ninguna naturaleza. Los mismos paracos son los testigos.

