Freno al avance de los desiertos
Colombia tiene el 17% de su territorio convertido en desiertos o semidesierto y un 15% más está en riesgo de sufrirlo el problema. La mayoría de estas áreas son difíciles de recuperar con riesgo alto de que terminen convertidas en desiertos. Este fenómeno es causado en gran medida por el manejo inapropiado de los cultivos agrícolas.

La difícil situación por la que atraviesan varias comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta, Guajira, Meta y Vichada, se manifiesta en muchos casos con la escasez de comida y la necesidad de replantear nuevos métodos para cultivar.
Las autoridades ambientales actúan con el objetivo de prevenir procesos de degradación de suelos y de recursos hídricos, con especial énfasis en las zonas afectadas. La concientización de las gentes es una faceta considerada de primera importancia.
Colombia hace 10 años firmó un convenio un convenio con las Naciones Unidas para trabajar contra la desertificación. A este evento internacional pertenecen 191 países en los cinco continentes. Las estadísticas señalan que la tercera parte de la su superficie terrestre, cuatro mil millones de hectáreas, son desiertos o regiones en vía de serlo.
El Plan que ejecuta Colombia fue diseñado por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial del país y cuenta con cuatro programas estructurales para la prevención, mitigación y curación del fenómeno. Paralelamente se trabaja en programas de sensibilización, educación y participación comunitaria para las poblaciones afectadas.
El Gobierno colombiano tiene el propósito de reunirse con el venezolano para discutir las estrategias a desarrollar bilateralmente, para contrarrestar el problema de desertificación en las áreas que comparten estos dos países. Con las Corporaciones Autónomas Regionales y entidades internacionales actúan en aspectos como protección, conservación y manejo sostenible de recursos con buen logro hasta el momento.






